La (no) educación sexual del porno

“Yo nunca actuaría así en la vida real”, es lo que afirma Derek, uno de los personajes del anuncio neozelandés que trata el tema del porno en edades tempranas, y que se ha hecho viral en las últimas semanas. La campaña Keep It Real Online (literalmente traducido como “mantenlo real en internet”) es una iniciativa del gobierno de Nueva Zelanda que hace hincapié en la importancia de la seguridad en red, y consta de otros vídeos sobre bullying (acoso, principalmente escolar), acoso sexual online, pornografía y contenido inapropiado o ilegal.

El anuncio sobre pornografía, del pasado 6 de junio, defiende la importancia de que los padres mantengan una conversación con sus hijos sobre la diferencia entre el porno y la vida real. “Normalmente actuamos para adultos, pero su hijo es solo un niño y puede que no sepa cómo funcionan las relaciones”, es lo que dice Sue a la madre del niño en el vídeo en el que dos actores porno llaman a la puerta de su casa. Le cuentan entonces que su hijo los ha estado viendo por internet, “desde su portáil, iPad, PlayStation, teléfono, televisión, proyector… Ni siquiera hablamos sobre consenso, ¿verdad? Solo nos ponemos directamente a ello”, prosiguen. Terminando el anuncio con una consternada expresión del niño, y su madre tomando una decisión: “está bien, parece que es hora de tener una conversación sobre las diferencias entre lo que ves en internet y las relaciones en la vida real, sin juicios.”

“Su hijo es solo un niño y puede que no sepa cómo funcionan las relaciones”.

“Muchos jóvenes utilizan el porno para aprender sobre sexo, encuentra ayuda y consejo en Keep It Real Online”, defiende la campaña, que surgió a raíz de un estudio realizado por el gobierno neozelandés en el año 2018, en el que se puso de manifiesto que uno de cada cuatro jóvenes del país vio porno por primera vez antes de los 12 años, y que el 71% dio con él accidentalmente. Y es que la página web del proyecto no sólo trata sobre un par de vídeos divertidos, sino que incluye, para cada uno de los temas tratados, consejos para el momento de la conversación, algunos recursos y documentos que pueden ayudar, e incluso varias páginas web y líneas telefónicas del país para pedir asesoramiento al respecto. Entre estos archivos se puede encontrar un mensaje de la doctora de salud sexual Dame Sue Bagshaw, que afirma en un vídeo que la mayor parte de la pornografía no trata tanto sobre el sexo sino sobre el poder, y que eso es lo que de verdad debe preocuparnos a todos, cuáles son los valores que los jóvenes están captando cuando ven este tipo de cosas. “Creo que contrarrestar no significa decir ‘no veas pornografía’, sino ‘cuáles son tus valores, cuáles piensas que son los valores de lo que estás viendo y cómo vas a ser tú diferente a ellos”. Según las investigaciones de las campañas gubernamentales del país, la mayoría de jóvenes acuden al porno como fuente de educación sexual, y mientras los niños más pequeños lo pueden encontrar accidentalmente (lo que puede ser bastante “drástico y dramático para ellos”), los adolescentes suelen buscarlo, por lo que “la mejor manera de apoyarlos es manteniendo con ellos conversaciones abiertas y honestas sobre lo que pueden encontrar y cómo se diferencia del sexo y las relaciones reales”. Temas como el consenso, la violencia, el ideal físico y el abuso de poder son los que más preocupan al respecto; evidenciando en el mismo estudio que más de la mayoría de jóvenes encuestados había visto violencia o agresión (69%) y actividades no consensuadas (72%) en la pornografía.

La campaña, que se seguirá emitiendo hasta finales de este mes, lleva acumuladas sólo en el vídeo sobre pornografía casi 3 millones de visitas en YouTube e infinidad de reacciones positivas por parte de usuarios de todo el mundo.

Pero no se trata, ni mucho menos, de la única iniciativa existente al respecto. “Será incómodo, pero si no lo haces, nosotros seremos su única lección”, dice una actriz porno en el vídeo de la web “GiveTheTalk” (“Da La Charla”), afirmando que aunque los padres digan que su hijo no lo hace, “sí, su hijo sí”. Y es que según los datos estadounidenses de The Novus Project, casi un 90% de jóvenes son expuestos a porno duro, y la media de edad está entre los 8 y 11 años; mientras la organización Power To Decide evidenció en 2016 que el 52% de los jóvenes entre 12 y 15 años consideran que son sus padres quienes mayor influencia tienen sobre ellos en cuanto a sexualidad.

La directora sueca de cine erótico Erika Lust y su marido fueron un paso más allá con la creación de “The Porn Conversation” (“La Conversación Sobre Porno”), una web que lanzaron en 2017 y que consta de tres guías para ayudar a los padres a la hora de afrontar el tema. Los recursos están divididos por rango de edad (menores de 11 años, entre 12 y 15 y mayores de 15), y sus creadores reconocieron que la idea surgió a raíz de que su hijo de 8 años descubriese por casualidad la pornografía. Según dicha web, un tercio del tráfico total de internet es porno, por lo que es “muy probable que los niños den con él”. Como siempre se ha dicho, ‘el porno atrae’, y si tenemos en cuenta el informe de 2019 de Pornhub Insights (uno de los sitios porno más grande y con más pouplaridad) la web recibió una media de 115 millones de visitas por día durante el año pasado.

España es uno de los únicos países de Europa que no incluye la educación sexual en su sistema educativo.

España por su parte también tiene un estudio al respecto del pasado año 2019, llevado a cabo por la Universidad de las Islas Baleares y la Red Jóvenes e Inclusión; en el que se manifiesta que la edad media de acceso al porno en nuestro país es entre los 14 y los 16 años, pero que al menos uno de cada cuatro varones se ha iniciado antes de los 13, y la edad más temprana llega ya hasta los 8 años. Aspectos como el aumento de las prácticas sexuales de riesgo (sin preservativo, con violencia, etc.), así como el consenso (el vídeo más visto de dicho año era una violación en grupo), también se ponen de manifiesto en dicho análisis, lo que demuestra que las tendencias sobre el tema no son exclusivas de un lugar, sino que se extienden a lo largo y ancho del globo.

Quizás uno de los datos más relevantes en nuestro país lo pone el hecho de que el 80% de los encuestados no están satisfechos con lo que saben sobre sexo; es decir, no han recibido una educación sexo-afectiva suficiente o no la han tenido en absoluto, por lo que 7 de cada 10 jóvenes acuden a internet o a otras amistades para resolver estas dudas, y solo un pequeño porcentaje acude a sus padres o profesores. Y es que España es aún hoy uno de los únicos países de Europa que no incluye la educación sexual en su sistema educativo. El contraste lo representa Suecia, quien implantó su obligación en la etapa preuniversitaria en el año 1955, y lo fueron siguiendo otros países. Algunos de ellos integrando y creando otras metodologías que lo complementan, como es el caso de Noruega que en el año 2015 emitió en su televisión pública una serie para enseñar a los niños sobre la pubertad.

 

Desde la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE) en España defienden que esta educación sexual se ha vuelto fundamental en Europa, y sus efectos positivos han sido avalados por organizaciones como la UNESCO, la ONU o la OMS (Organización Mundial de la Salud); llevando incluso a su obligatoriedad en países como Alemania, en el que se multa a las familias que impidan a sus hijos acceder a ella. “Es imprescindible porque facilita que niños/as y jóvenes vivan su sexualidad de forma positiva y sin riesgos. Proporciona información y herramientas para conocerse, aceptarse, cuidarse, cuidar a las personas con las que se relacionan, así como para tomar decisiones que les produzcan bienestar y salud y que les libre de la violencia, las desigualdades y los riesgos”. Explican además que siendo la sexualidad una dimensión humana que nos acompaña desde el nacimiento, debe estar presente desde la primera infancia -obviamente, adecuando los contenidos a cada etapa-.

“El verdadero problema del porno no es el porno, sino la ausencia de educación sexual”, afirman desde FPFE en una de sus publicaciones para padres y profesionales. “El porno no tiene como objetivo la educación o la información, sino que está dirigido al consumo y presenta la erótica como si fuera un recetario de técnicas”, nos cuenta Raquel Hurtado, coordinadora del área de Intervención Social de la FPFE; la cuestión, afirma, consiste en la capacidad para adelantarse a estos contenidos a través de la educación sexual, que “ofrece los conocimientos para diferenciar entre el porno y la vida real, así como para tomar decisiones autónomas y realmente basada en los propios deseos y valores.” Defiende que no se trata tanto de tener ‘la’ conversación de forma puntual, sino de que este tema -como cualquier otro- esté presente en la familia: “los/as jóvenes necesitan información y mirar hacia otro lado sólo redunda en que la que reciben no sea la adecuada”.

“La educación sexual es un derecho, no una cuestión de suerte”.

En lo que a recursos se refiere, La Otra Educación (un grupo de profesionales dedicados a la educación sexual en España) propone en su web una serie de libros, vídeos y materiales para que los padres puedan iniciar esa conversación con sus hijos. Páginas como Amaze, que está disponible en cinco idiomas (entre ellos español), tiene diversos artículos y vídeos de carácter educativo y simple para que los niños puedan aprender. Hurtado concuerda, “las familias tienen un rol insustituible y central: inculcan valores y actitudes y pueden, desde el primer momento, hacer sentir a sus hijos/as que son dignos de ser queridos/as y respetados/as y nutrir su autoestima; responder a preguntas, ofrecer información y acompañarlos/as cuando surgen dificultades. Además, tienen la posibilidad de hacerlo en un contexto informal, aprovechando los recursos cotidianos (series, videoclips, películas, redes sociales, canciones, noticias, etc.) para compartir sus valores, ofrecer información y fomentar la reflexión en ellos/as.”

Como bien afirman desde la campaña de Nueva Zelanda, lo importante como padres es mantener la calma, ya que las habilidades que usamos normalmente en nuestra vida diaria, como la comunicación, son las mismas que aplican para las nuevas cuestiones digitales, y los padres deben sentirse confiados hablando de ello puesto que, “al final del día, son los mejores para proteger a sus hijos. No necesitas tener todas las respuestas, pero apoyarlos y proporcionarles esa orientación adulta marcará una gran diferencia”.

“La clave para los/as jóvenes está en que la erótica no está basada en una receta o un manual. Se trata de un encuentro basado en los deseos y el placer, no en un listado de prácticas o en unos cuerpos concretos”, añade Raquel Hurtado, y recuerda que “la educación sexual es un derecho, no una cuestión de suerte.”

 


*Recursos

Además de las fuentes ya enlazados en el texto, también se consultaron otras como: 

 

 

 

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